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Bienestar físico y emocional a través de la música y el mindfulness

El bienestar físico y emocional es un trabajo continuo y personal de toma de conciencia de uno mismo en un entorno cambiante. La salud, el bienestar y la felicidad es un deseo común y nuestra conexión con el mundo tiene una incidencia fundamental en su cumplimiento.

Tanto el mindfulness como la práctica musical son dos actividades que contribuyen a nuestro bienestar, ya que logran la atención plena sobre lo que está sucediendo en este momento.

Mihály Csíkszentmihályi, doctor en psicologia, formuló la Teoría del Flow o Teoría de la experiencia Óptima, para definir un estado en el que la persona se encuentra absorta en la tarea que está realizando y disfruta tanto que pierde la noción del tiempo.

La música y el mindfulness, puestas al servicio del bienestar personal, nos permiten potenciar nuestros recursos internos y reducir las emociones negativas como el estrés y la ansiedad que nos puede provocar la actual situación de confinamiento.

Cuando nuestra mente está estresada nos perdemos en el pasado o en el futuro y olvidamos el presente. Los psicólogos Richard Davidson y Daniel Goleman llevan más de 30 años investigando y recomendando la meditación para tener una vida más plena. No son pocos los estudios científicos que sostienen los múltiples beneficios que se logran mediante las técnicas de relajación:

  • Eliminar la tensión física y mental
  • Aumentar la capacidad de concentración, atención y memoria
  • Prevenir trastornos de tipo psicosomático como los dolores de cabeza, las contracturas musculares y el malestar general
  • Mejorar el conocimiento de uno mismo, aumentando la autoestima y la autoconfianza
  • Mejorar el equilibrio psicofísico
  • Reducir la fatiga y aumentar nuestros niveles de energía
  • Disminuir la frecuencia cardiaca y respiratoria
  • Aumenta la dilatación de arterias y venas, mejorando la irrigación y la oxigenación de los tejidos

Por ello, residir en el momento presente constituye el único camino verdadero para encontrar la paz en uno mismo y en el mundo. La cantidad de estímulos internos y externos nos dificulta enormemente nuestra capacidad para estar en el aquí y en el ahora.

En nuestro día a día prestamos atención al móvil, a nuestros problemas (muchos imaginarios) y a otras mil y una cosas. Sin embargo, descuidamos lo que nos está ocurriendo en el momento presente. Nuestra mente suele estar en cualquier lugar menos en el ahora.

En este sentido, el objetivo del mindfulness es reconciliarnos con nosotros mismos y crear paz en cada aspecto de nuestra vida cotidiana.

Se puede meditar o practicar atención plena tocando un instrumento, caminando, sincronizando cada paso con la respiración, duchándote o pelando patatas. Hay prácticas formales e informales. Es una actividad que nos ayuda a generar energía de plena conciencia, a estar en nuestro cuerpo en cada momento.

La toma de conciencia es fundamental en el bienestar físico y emocional

Gran parte de las enfermedades que padecemos tienen origen emocional, por eso es tan importante encontrar técnicas que nos ayuden a encontrar el equilibrio emocional y físico. Todo comienza prestándonos atención: desde la respiración hasta los pensamientos.

En la vida cotidiana, podemos incorporar prácticas encaminadas a desarrollar la atención consciente. Por ejemplo, cuando suena el móvil, esperar tres sonidos para pensar y, luego, coger la llamada. No actuar con el piloto automático. Simplemente, ser conscientes. Al igual que con la comida, antes de llevarnos un alimento a la boca, deberíamos dedicar un momento a tomar conciencia. Cuando se hace así, los alimentos se perciben con más gusto.

Como buena técnica, requiere de un hábito. Entrenar la mente para contemplar lo que nos rodea requiere tiempo, esfuerzo y ganas. Pasar de un estado de actividad constante a la inactividad, es un paso muy importante. En esa quietud se produce el restablecimiento y cuidado de uno mismo.

El mito principal de la meditación es que debes acallar tu mente para lograr una práctica exitosa, lo que provoca que muchas personas lo dejen por frustración. No podemos parar o controlar nuestros pensamientos, pero podemos decidir cuánta atención les damos. Aunque no podamos dejar nuestra mente en blanco, a través de la meditación podemos encontrar la calma que ya existe en el espacio que hay entre nuestros pensamientos.

En ocasiones referido como “el vacío”, este espacio entre pensamientos es pura conciencia, puro silencio y auténtica paz. Cuando meditamos utilizamos un objeto de atención como la respiración, una imagen o un mantra, lo que permite que nuestra mente se relaje en el flujo silencioso de nuestra conciencia.

Cuando aparecen pensamientos, como inevitablemente ocurrirá, no necesitamos juzgar o intentar rechazarlos. En lugar de eso, podemos virar nuestra atención al objeto de atención. En toda meditación hay momentos, aunque sólo sean microsegundos, en los que la mente se sumerge en este vacío y experimenta la energía vivificante de la pura conciencia. A medida que te identificas menos con tus pensamientos e historias, experimentas mayor paz y te abres a nuevas posibilidades.

La práctica cruzada entre el mindfulness y la música contribuyen en nuestro desarrollo, equilibrio y bienestar emocional y físico, disminuyendo el estrés y la ansiedad actual generada por la crisis de la COVID-19.

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